Calculadora de precio para manicuristas
¿Cuánto te cuesta a ti una manicura?
Casi ninguna manicurista lo sabe. Y no es por dejadez: es que nadie se lo ha enseñado nunca. Mete tus números reales y en dos minutos vas a ver, en euros, si estás ganando dinero o pagando por trabajar.
- 1Rellena tus datos. Están todos explicados, campo por campo.
- 2El resultado se actualiza solo, según vas escribiendo.
- 3Abajo tienes el desglose completo, línea por línea, para que puedas comprobarlo o enseñárselo a tu gestor.
Rellena tus datos arriba y aquí verás tu diagnóstico.
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Solo hay dos formas de arreglarlo
O cobras más por cada clienta, o atiendes a más clientas. No hay una tercera. Estos son tus dos números:
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En la vida real casi nunca es uno u otro: se sube el precio un poco y se llena la agenda un poco, y con eso salen las cuentas sin espantar a nadie. Lo difícil no es el cálculo. Lo difícil es hacerlo sin perder a la clienta que llevas cinco años atendiendo.
De dónde sale cada número
Sin cajas negras. Aquí tienes el cálculo entero, en el mismo orden en que se hace. Puedes comprobarlo con una calculadora o enseñárselo a tu gestor.
| Tu tiempo | |
|---|---|
| Semanas que trabajas al año | — |
| Horas que estás en el negocio al mes | — |
| De esas, horas con una clienta delante | — |
| Tu agenda | |
| Lo que dura de verdad un servicio, contando retoques | — |
| Servicios que te caben al mes | — |
| Servicios que haces de verdad | — |
| Ocupación de tu agenda | — |
| Lo que tiene que dar el negocio cada mes | |
| Gastos fijos (autónomos + resto, ya sin su IVA) | — |
| Reposición del equipo (lo que te costó, repartido por meses) | — |
| Formación | — |
| Total de estructura | — |
| Sueldo limpio que quieres | — |
| IRPF que hay que apartar para que te quede ese sueldo | — |
| Beneficio que tiene que dar el negocio | — |
| Total a cubrir al mes | — |
| El precio de este servicio | |
| Coste de una hora tuya con clienta | — |
| Coste del tiempo que le dedicas | — |
| Tu material medio por clienta (año ÷ 12 ÷ servicios) | — |
| Material de este servicio, contando retoques | — |
| Lo que te cuesta a ti ese servicio | — |
| Beneficio del negocio | — |
| Precio sin IVA | — |
| IVA | — |
| Precio final para la clienta | — |
Saber el número es el paso 1 de 7
Calcularlo es la parte fácil, y ya la has hecho. Estas son las siete palancas que mueven tu resultado — la calculadora te ha enseñado cuál tienes más torcida:
- 1El precio de cada servicioY cómo subirlo sin que se te vaya la clienta de siempre.
- 2La ocupación de tu agendaHuecos, plantones y meses flojos: cómo se llenan.
- 3Lo que tardas en cada servicioQuince minutos menos por clienta son varios cientos de euros al mes.
- 4Lo que te cuesta el materialComprar bien, calcular el gasto real por servicio y dejar de tirar producto.
- 5Tus gastos fijosQué se puede recortar sin que se note en la silla, y qué no se toca nunca.
- 6Tu carta de serviciosQué vendes, en qué orden y qué se lleva la clienta además de la manicura.
- 7Que vuelvanUna clienta que repite cada tres semanas vale diez veces una que viene una vez.
¿Te ha salido más alto de lo que cobras? Tranquila: se arregla.
A casi todas les pasa — el precio se pone a ojo porque nadie te enseñó a calcularlo. Eso es justo lo que haremos en el Club HOD: las formaciones de Karina Frías, Priscilla Van Uden y Marcos Elich para mover esas siete palancas, una a una, y subir tu facturación sin espantar a tus clientas.
Cuando abramos habrá solo 50 plazas Fundadoras, con un precio que no se repetirá. Y la lista de espera entra 48 horas antes que nadie. Déjanos tu email y esa ventaja es tuya. Solo te escribiremos para esto.
Prefiero ver antes qué es el Club HOD →Por qué se calcula así
Todo lo que hace esta calculadora está explicado aquí. Si algo no te cuadra, ábrelo.
¿Por qué me pides el sueldo limpio y no el bruto?
Porque el sueldo limpio es el único que sabes de memoria: es lo que necesitas para pagar tu alquiler, tu compra y tus recibos. El bruto no lo sabe casi nadie.
Así que te pedimos el limpio y lo subimos nosotras hasta el bruto. Si quieres llevarte 1.400 € limpios y apartas un 20 % para el IRPF, tu negocio no tiene que generarte 1.400 € de beneficio: tiene que generarte 1.750 €, porque 350 € se van en impuestos. Esa es la cuenta que casi nadie hace, y es la razón número uno de que un precio “bien calculado” acabe sin dar para vivir.
La fórmula es: beneficio necesario = sueldo limpio ÷ (1 − IRPF). No es multiplicar por 1,20; es dividir entre 0,80. Sale distinto, y sale más.
¿Qué es el IRPF y qué porcentaje pongo?
Como autónoma no tienes nómina ni nadie te retiene nada de lo que te pagan las clientas: lo que ganas es beneficio (lo que ingresas menos tus gastos deducibles), y sobre ese beneficio pagas IRPF.
No existe un porcentaje de IRPF por ser manicurista. Lo que hay son dos formas de tributar, y en cada una adelantas una cosa distinta:
- Estimación directa. Cada trimestre presentas el modelo 130 y adelantas el 20 % de tu beneficio: ingresos menos gastos, no el 20 % de todo lo que facturas. Si facturas 3.000 € y tienes 1.200 € de gastos, tu beneficio son 1.800 € y adelantas unos 360 €. Es el caso más habitual, y por eso la calculadora viene puesta en 20 %.
- Módulos (estimación objetiva). Aquí no se paga sobre tu beneficio real, sino sobre el rendimiento que calcula Hacienda por módulos: 2 % si no tienes personal asalariado, 3 % con una empleada y 4 % en el caso general. Los salones de belleza (epígrafe 972.2) siguen pudiendo acogerse a módulos.
Y ahora el lío más extendido del sector: ese 15 % (o el 7 % los primeros años) que has oído mil veces no es tu caso. Es la retención de las actividades profesionales, y solo aparece en facturas a empresas. La manicura y la estética son actividad empresarial, así que tus facturas a clientas particulares no llevan ninguna retención. Si alguien te ha dicho que tienes que poner un 15 % en tus facturas, te lo ha dicho mal.
Lo que pagas cada trimestre es solo un anticipo. El IRPF definitivo se calcula en la declaración de la renta y depende del beneficio de todo el año, de tu comunidad autónoma, de tu situación familiar y de si tienes otros ingresos. Puede salirte a pagar o a devolver.
Dos cosas que se confunden mucho:
- La cuota de autónomos no es IRPF. Es la Seguridad Social, es un gasto del negocio y va arriba, en gastos fijos.
- El IVA tampoco es IRPF. El IVA no es dinero tuyo en ningún momento; el IRPF sí lo es, y te lo quitan.
Esta calculadora te dice cuánto tienes que cobrar para que, después de apartar ese dinero, te quede el sueldo que has pedido. Pon el porcentaje que te diga tu gestor: él sabe en cuál de los dos regímenes estás.
¿Qué hacéis con el IVA de mis números?
Tú lo escribes todo tal y como lo pagas o lo cobras, con su IVA — como sale en el recibo. El trabajo sucio lo hacemos nosotras, porque el IVA no es tuyo en ninguna de las dos direcciones:
Cuando cobras 32 € a una clienta, 5,55 € son IVA. Pasan por tu cuenta pero no son tuyos: se los ingresas a Hacienda cada trimestre. Tu negocio ha facturado 26,45 €, no 32. Por eso la calculadora se lo quita a tus ingresos antes de hacer ninguna cuenta.
Cuando compras material o pagas el alquiler, el IVA que llevan te lo restas de lo que le debes a Hacienda en ese mismo trimestre. Tampoco es coste tuyo: te lo devuelven por la vía del descuento. Por eso también se lo quitamos a tus gastos.
La cuota de autónomos es la excepción: no lleva IVA (es Seguridad Social, no una compra), así que va tal cual — y por eso tiene su campo aparte.
Salvedad: si estás en recargo de equivalencia o en actividad exenta, el IVA de tus compras no te lo devuelve nadie: es coste tuyo de verdad. Desmarca la casilla «Me deduzco el IVA» y lo contamos entero.
¿Qué es eso de “reposición del equipo”?
Es lo que en contabilidad se llama amortización, y es de las cosas que más dinero hacen perder cuando no se cuentan.
Tu torno no te costó dinero solo el día que lo compraste: te está costando dinero todos los meses, poquito a poco, porque llegará el día en que haya que comprar otro. Si no lo repartes entre tus precios, ese día tendrás que sacar el dinero de tu bolsillo y te parecerá “un imprevisto”. No lo es: era previsible desde el primer día.
La cuenta es sencilla: lo que te costó todo el equipo ÷ los meses que te va a durar. Si pagaste 3.000 € (con IVA, que te deduces: 2.479 € tuyos) y te dura 5 años, son unos 41 € al mes que tienen que salir de tus servicios.
¿Por qué me pides el material del año entero y no por servicio?
Porque nadie sabe cuánto gel gasta en una clienta — y lo que se inventa, sale mal. Lo que sí puedes saber, mirando tus pedidos, es cuánto material compraste el último año.
Así que hacemos la cuenta al revés: tu gasto del año (tal cual lo pagaste, del IVA nos encargamos) ÷ 12 meses ÷ tus servicios al mes = tu material medio por clienta. Ese número sale de facturas de verdad, y además incluye lo que las estimaciones siempre olvidan: el producto que se tira, el que caduca y el bote que se seca a la mitad.
¿Que sabes el dato exacto de un servicio concreto? Ponlo en su casilla y usaremos el tuyo. Para todo lo demás, tu media es más honesta que cualquier invento.
¿Qué es el punto de equilibrio y por qué me lo enseñas?
El punto de equilibrio es el número de servicios que tienes que hacer al mes solo para no perder dinero. Ni ganas ni pierdes: empatas.
Se calcula así. Cada servicio deja un dinero después de pagar su material — eso se llama margen de contribución. Si cobras 26,45 € sin IVA y gastas 4,73 € de material, cada servicio aporta 21,72 € para pagar el local, la luz y los autónomos. Divides tu estructura entre esa cifra y ya sabes cuántos servicios necesitas.
Es útil porque cambia la forma de mirar tu agenda. Los primeros servicios del mes no son para ti: son para el casero, para la luz y para Hacienda. Solo lo que hagas por encima del punto de equilibrio es tuyo. Cuando lo ves así, entiendes por qué una semana floja duele tanto.
El “beneficio del negocio”, ¿no es lo mismo que mi sueldo?
No, y conviene tenerlo separado aunque el dinero acabe en la misma cuenta.
Tu sueldo paga tu vida: tu casa, tu comida, tus hijos. Ya está contado en el bloque 2 y sale de tus precios.
El beneficio del negocio es el colchón de la empresa: el mes de agosto que no viene nadie, la lámpara que se funde un martes, la reforma, el mes que te pones enferma, poder cambiar de local o poder decirle que no a una clienta que te trata mal. Un negocio que no genera colchón no crece: solo aguanta hasta el primer susto.
Ojo con una cosa: ese colchón forma parte de tu beneficio, así que tributa igual, lo saques de la cuenta o lo dejes dentro. No es dinero que se libre de impuestos por no tocarlo. Aquí lo tratamos como lo que es: dinero que se queda dentro para que el negocio aguante.
¿Margen o recargo? Aquí hay una trampa clásica
Casi todas las calculadoras que hay por ahí se equivocan en esto, y no es un detalle.
Si a un coste de 100 € le sumas un 20 %, te da 120 €. Pero de esos 120 €, los 20 € de beneficio no son el 20 %: son el 16,7 %. Eso es un recargo, no un margen.
Un margen del 20 % de verdad significa que 20 de cada 100 € que cobras son beneficio. Y para eso no se multiplica: se divide. Precio = coste ÷ (1 − margen). Con 100 € de coste sale 125 €, no 120 €.
Aquí usamos margen de verdad, del bueno. Por eso el número te sale un poco más alto que en otras calculadoras: no es que seamos más caras, es que las otras se quedan cortas.
¿Por qué me das dos precios distintos?
Porque son dos preguntas distintas y confundirlas es carísimo.
El precio grande de arriba es tu precio con la agenda llena: lo que tienes que cobrar suponiendo que aprovechas todas las horas que puedes tener a alguien en la silla. Ese es el precio que va en tu tarifa, porque es un precio sostenible y defendible.
El del “Camino 1” es lo que tendrías que cobrar hoy, con las clientas que tienes ahora mismo, para llegar al sueldo que has pedido. Si tu agenda tiene huecos, ese número sale más alto — a veces mucho más alto.
La distancia entre los dos números es tu problema de agenda medido en euros. Y esa distancia no se arregla con la calculadora: se arregla llenando la agenda.
¿Sirve si no soy manicurista?
Sí. El cálculo es el mismo para cualquier profesional de la belleza y la estética que venda su tiempo: pestañas, cejas, depilación, micropigmentación, peluquería, masaje o cabina de estética.
Solo cambian los números que metes: la duración del servicio, el material que gastas y tus gastos fijos. Todo lo demás — tu tiempo, tu ocupación, tu IRPF, tu punto de equilibrio — funciona igual.
¿Esto es asesoramiento fiscal?
No. Es una herramienta para ayudarte a poner precio y para que entiendas tus propios números, que es algo que deberían haberte enseñado en cualquier curso de uñas y casi nunca se hace.
No sustituye a tu gestor ni a tu asesor fiscal. Los porcentajes de IRPF e IVA son orientativos y dependen de tu situación concreta, de tu comunidad autónoma y de tu régimen. Antes de tomar una decisión con Hacienda por medio, consúltalo con quien lleve tus cuentas.
Lo que sí puedes hacer es llevarle este desglose. Le va a parecer buena señal.
Cálculo orientativo para ayudarte a poner precio; no es asesoramiento fiscal ni contable. Los tipos de IVA e IRPF son configurables y dependen de tu actividad y de tu situación personal. Los resultados dependen de los datos que introduzcas.